Como se vuelven de locos cuando saben que tienes algo que les gusta. No paran de darte el coñazo para conseguirlo, y hasta que no lo consigan no paran. En este caso tenemos como protagonistas a dos gatos que saben que le va a caer un suculento plato para gatos. Si es que después de estar toda la semana a base de pienso, se nota.
Uno de ellos guarda la compostura como un campeón mientras el otro no sabe a quién acudir. Pero la lentitud de la que prepara el plato hace que salte en desesperación e intente subir por donde se pueda. Al final toda espera tiene su recompesa. Cualquiera le quita ahora el plato de comida.
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